📸 Los mejores momentos de nuestra aventura en el Pirineo 🏔️

🚌 Día 1: Rumbo a los Pirineos

A las 7:00 de la mañana, el ambiente en el autobús ya desbordaba ilusión. Maletas cargadas, todos puntuales y con unas ganas enormes de disfrutar de dos días estupendos por delante. El tiempo, además, prometía acompañarnos, algo fundamental sabiendo que nos dirigíamos a la impresionante zona de los Pirineos.

El viaje de ida se nos hizo muy ameno. Tras un trayecto cómodo, hicimos una parada técnica para estirar las piernas a una media hora de nuestro primer gran destino del día: el Tren de El Sarrio en Panticosa.

🚂 El Tren de El Sarrio y picnic en las alturas

Nos subimos al tren y, tras una hora de viaje rodeados de paisajes espectaculares, llegamos a una llanura en la parte alta. Eso sí, ¡llegamos con un poquito de polvo del camino! Pero ya se sabe, son gajes del oficio del buen viajero. Las vistas desde allí arriba eran sencillamente impresionantes; el silencio, roto solo por el canto de los pájaros, nos regaló un momento de paz y bienestar único.

Teníamos alrededor de una hora y media libre, así que aprovechamos el tiempo al máximo:

  • Paseo y valentía: Nos dimos una buena vuelta por la zona para respirar el aire puro de la montaña. Incluso algunos valientes se atrevieron a refrescarse en el río metiendo los pies… ¡aunque el agua estaba congelada! 🥶

  • Almuerzo en buena compañía: Después, sacamos las viandas que llevábamos y disfrutamos de un estupendo picnic, repartidos en grupos y cada uno a su aire, disfrutando al máximo del entorno.

🏨 Llegada al Balneario y descanso

A la hora acordada, nos volvimos a reunir para coger el tren de vuelta. El autobús nos esperaba abajo para llevarnos directamente al Balneario de Panticosa.

Al llegar, hicimos el check-in en el hotel del complejo: un espectacular hotel de 4 estrellas que nos dejó a todos encantados.

Tras el viaje y el paseo de la mañana, la mayoría aprovechamos para echarnos una merecida y reconfortante siesta en las habitaciones para reponer fuerzas.

🌲 Tarde de baños termales, mirador y cena

A partir de las 17:00 de la tarde, el grupo se dividió para disfrutar de dos planes estupendos según los gustos de cada uno:

  • Relax total en el balneario: Quienes tenían reserva se sumergieron en un auténtico oasis de bienestar. Disfrutaron de las propiedades medicinales de sus aguas termales, relajándose en la espectacular piscina interior y, sobre todo, en la piscina exterior, donde podías estar en el agua caliente rodeado por la impresionante panorámica de las montañas de los Pirineos. Un circuito completo de chorros, saunas y vapor que dejó a nuestros socios como nuevos. ¡Un auténtico lujo para el cuerpo y la mente!

  • Paseo y fotografía: El resto aprovechamos la tarde tan magnífica que hacía para dar una vuelta por el maravilloso entorno natural del complejo, subir hasta el Mirador de la Reina a inmortalizar el paisaje con unas fotos preciosas y tomar algo tranquilamente en las terrazas.

Para cerrar este primer gran día, nos juntamos todos de nuevo en la cena. Disfrutamos de un buffet libre de muchísima calidad y, tras una agradable velada compartiendo las risas y anécdotas de la jornada, nos retiramos a descansar. ¡Al día siguiente tocaba el plato fuerte: el Tren de Artouste!

  • 🥐 Día 2: Desayuno, Puerto del Portalet y llegada a Artouste

    A las 8:00 de la mañana ya se abría el buffet del desayuno para cargar bien las pilas. Teníamos que estar listos porque a las 9:30 poníamos rumbo a Artouste para subirnos al tren turístico más alto de Europa.

    En cuanto nos pusimos en marcha y dejamos atrás Formigal para cruzar la frontera por el Puerto del Portalet, el viaje en autobús se convirtió en un auténtico espectáculo. Bajar ese imponente puerto alpino hacia el lado francés nos regaló unas vistas impresionantes de las montañas, confirmándonos que el día iba a ser redondo.

     

    Una vez abajo, en la base de Artouste, tocó gestionar la logística: recoger las entradas y organizar la subida en el telecabina. Como siempre decimos, ¡no es lo mismo viajar en pareja que mover a las 55 personas que llenábamos el autobús! Mover un grupo tan grande en este tipo de transportes de montaña requiere su tiempo y paciencia.

    Afortunadamente, tras coordinar el ascenso en las cabinas, logramos reunirnos arriba del todo en la estación alpina, listos y con todo a punto para embarcar.

 

🚂 El Tren de Artouste y la conquista del lago

A las 12:00 en punto arrancó el Tren de Artouste. Fue una hora de trayecto inolvidable, con las vías bordeando literalmente los acantilados de la montaña y rodeados de unos paisajes pirenaicos espectaculares que nos dejaban sin aliento.

Al llegar a la estación final, cada uno adaptó el plan a lo que el cuerpo le pedía. El plato fuerte era subir hasta el precioso lago de Artouste, pero el sendero tenía una pendiente importante, con escalones y piedras que complicaban el acceso.

Sin embargo… ¡vaya orgullo de club! Demostramos que estamos en una forma física excelente: ¡más del 90% del grupo logró completar la subida y coronar el lago!

Allí arriba nos distribuimos, disfrutamos de nuestro picnic y sacamos un montón de fotos porque la estampa era sencillamente de postal.

 

 

🚌 Regreso y parada en Jaca con nuestro chófer Manu

A las 15:15 ya estábamos de nuevo acomodados en el tren para emprender la hora de viaje de vuelta hacia la base. Abajo ya nos esperaba el autobús listo para arrancar.

Queremos hacer un agradecimiento muy especial a nuestro chófer, Manu. Estuvo espectacular en la conducción por esas carreteras de curvas tan complejas y demostró un trato humano de diez con todos nosotros durante los dos días. ¡Nos llevó divinos!

De camino a casa hicimos una última parada en la ciudad de Jaca. Disfrutamos de tres cuartos de hora libres para pasear por sus calles, donde ya se empezaba a notar el calor del verano de forma bastante intensa.

Tras este último descanso, subimos al autobús para afrontar el tramo final del viaje de regreso a Zizur, cansados pero con la mochila llena de recuerdos imborrables.

 

❤️ Un balance que merece la pena

Organizar una excursión de este tipo para tanta gente es un reto importante. Detrás de estos dos días hay muchas horas de trabajo invisible, una planificación al detalle, llamadas y mucho tesón para que todo salga perfecto.

Aunque a veces no todo el mundo sea consciente de ese esfuerzo o cueste recibir un agradecimiento, ver la ilusión en vuestras caras, el compañerismo y lo bien que lo hemos pasado hace que todo valga la pena. Nos quedamos, sin duda, con las sonrisas y el agradecimiento de la inmensa mayoría.

Ha sido un viaje diferente, espectacular y que guardaremos siempre en el recuerdo. ¡Gracias a todos por hacerlo posible!

🎥 El viaje en imágenes (Vídeo resumen)

Para cerrar con broche de oro y revivir los mejores momentos de estos dos días tan maravillosos, aquí tenéis el vídeo completo que hemos preparado con los recuerdos de todo el grupo: